Lecturas de cada día
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LUNES DE LA TERCERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
MEMORIA: SAN ILDEFONSO, obispo
PRIMERA LECTURA
Tú serás el pastor de mi pueblo Israel
Lectura del segundo libro de Samuel 5, 1-10
En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David y le dijeron:
"Hueso y carne tuya somos; ya hace tiempo, cuando todavía Saúl era nuestro rey, eras tú quien dirigías las entradas y salidas de Israel. Además, el Señor te ha prometido "Tú serás el pastor de mi pueblo Israel, tu serás el jefe de Israel"".
Todos los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver al rey, y el rey David hizo con ellos un pacto en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel.
Tenía treinta años cuando empezó a reinar y reinó cuarenta años; en Hebrón reinó sobre Judá siete años y medio, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre Israel y Judá.
El rey y sus hombres marcharon sobre Jerusalén, contra los jebuseos que habitaban el país.
Los jebuseos dijeron a David:
"No entrarás aquí. Te rechazarán los ciegos y los cojos.
(Era una manera de decir que David no entraría)".
Pero David conquistó el alcázar de Sión, o sea, la llamada: "Ciudad de David".
David iba creciendo en poderío y el Señor de los ejércitos estaba con él.
SALMO RESPONSORIAL: 88
R/ Mi fidelidad y misericordia / lo acompañarán.
Un día hablaste en visión a tus amigos:
He ceñido la corona a un héroe,
he levantado a un soldado sobre el pueblo. R.
Encontré David mi siervo
y lo he ungido con óleo sagrado;
para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga valeroso. R.
Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán,
por mi nombre crecerá su poder:
extenderé su izquierda hasta el mar
y su derecha hasta el Gran Río. R.
EVANGELIO
Satanás está perdido
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 3, 22-30
En aquel tiempo, unos letrados de Jerusalén decían:
"Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios".
El los invitó a acercarse y les puso estas comparaciones:
"¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil, no puede subsistir; una familia dividida, no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido.
Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa.
Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre".
Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.
COMENTARIO
En el texto evangélico de hoy subyace la creencia judía de la existencia de dos espíritus, uno bueno y otro malo. En el combate que se libra entre ellos, Cristo, que es el más fuerte, vence al maligno, arrojando al demonio de los posesos. Ello origina una controversia entre Jesús y sus enemigos sobre el poder con que el rabí de Nazaret curaba.
Los adversarios de Jesús se niegan a admitir que el reino de Dios se manifiesta en su persona y en sus milagros, como en las curaciones de posesos, que ellos atribuyen a complicidad con el diablo, en vez de verlas como de hecho son: el fin del dominio de Satanás.
Desde Jerusalén han venido unos letrados inquisidores que “oficialmente” califican a Jesús de endemoniado: “Tiene dentro a Belcebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios”: ¡Absurdo!, les contesta el Señor. Satanás no se autodestruye; si yo lo venzo es porque soy más fuerte que los poderes del mal.
Según Jesús, la acusación calumniosa de los letrados a su persona constituye una blasfemia contra el Espíritu Santo, con cuya fuerza expulsa él los demonios. Pecado imperdonable, porque es la rebeldía obstinada, la negación total a la gracia salvadora de Dios, la ceguera voluntaria ante la luz, atribuyendo al diablo lo que evidentemente es obra esplendorosa de Dios.
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